J.M.Calleja

DIETARI 015

Vivir en los ojos

Jordi Marrugat

La poesía moderna nació de la crítica a una comprensión estrictamente racional, científica, narrativa e, incluso, utilitarista de la vida. Y es que estos medios descabezan su maravilla, reducen su alcance y mistifican su verdad. Posteriormente, tanto la razón como la ciencia y la narración, se apropiaron de ciertas aportaciones poéticas al conocimiento, a menudo también inspiradas en aquellas. Por influencia directa o indirecta, la poesía acabó transformando el lenguaje analítico y la misma idea de vida para que el ser humano se acercara a ella con una mayor plenitud. La poesía, de hecho, se convirtió en una forma de vida más alta, una manera total de existir con la máxima conciencia a través de la lengua.

Pero a lo largo de todo este proceso, la vida humana se convertía cada vez más naturalmente en el bosque de los signos visuales. Las artes plásticas jugaban con él, lo desconstruían, lo recreaban, hacían su análisis y su crítica: forjaban nuevos lenguajes que permitieran comprender, desarrollar y potenciar las relaciones con la reconstrucción visual que hace la alianza de los sentidos con la mente.

La proximidad de todos aquellos lenguajes, las afinidades de sus intereses y los intercambios constantes entre unos y otros, acabaron produciendo la figura híbrida del poeta visual, que tiene en J. M. Calleja a uno de sus máximos exponentes. En efecto, el conjunto de su trayectoria se desarrolla a través de una clara apropiación, por parte del libro de imágenes visuales, de algunos núcleos esenciales de la poesía moderna: la voluntad de usar la poesía como medio de conocimiento y, a la vez, de vida plena; la reflexión sobre las propias herramientas desde estas; la recuperación renovada de la tradición poética; el sentido ético; la reflexión sobre la temporalidad de la experiencia; o la concepción del libro como edificio estructurado y unitario. Si el poeta vive en la lengua, el poeta visual vive en los ojos. Encuentra en las imágenes que a cada segundo consumen estos órganos, el lenguaje que, convenientemente reorganizado, completado y potenciado, permite una vida plena. A partir de la lengua, del saber de la poesía tradicional, Calleja ha dado conciencia a los ojos en una época que los ha convertido en la esencia del ser humano, en su órgano privilegiado, en el corazón y el cerebro que dirige nuestros pensamientos, nuestros deseos y nuestras acciones.

Esta voluntad de hacer que la poesía visual se convierta en la vida de los ojos, en los ojos y para los ojos, es muy explícita en la obra de Calleja. Primero, por el vitalismo de tantos de sus poemas, a menudo vehiculado a través de referencias amorosas y eróticas. Lo encontramos en poemas de este libro, como “Divendres, 7 d’agost”, donde los dos corazones que faltan en el papel parecen fundidos en un abrazo sexual que solo puede imaginarse por la huella que deja una mano contra un vidrio. O “Dilluns, 10 d’agost”, poema construido con un recorte de la sección de contactos de un diario.

Pero, en segundo lugar, es preciso remarcar que muchos de los libros de Calleja son, de hecho, dietarios, es decir, comentarios visuales a la vida de un hombre. En estos casos, como algunos de los poemas quedan ligados a una experiencia personal del autor, puede ser que ciertos aspectos del sentido final de la obra queden oscurecidos. Pero mientras se potencia el contacto entre la poesía visual y una vida cotidiana concreta, los poemas ganan interés humano, entran en contacto directo con aquello que somos todos en nuestro día a día.

En las tardes entre el 9 de febrero y el 21 de mayo de 2004, Calleja compuso una serie de poemas visuales que en el año 2010 expuso bajo el título de Nocturnos. En el prólogo del catálogo de esta exposición, M. Àngels Ballbé ya los describía como la “destilación de una vivencia concreta consignada en una hoja de dietario”. Por su parte, todos los poemas del libro Fragmentos (2009) están fechados entre el 7 de febrero de 2008 y el 8 de diciembre del mismo año. Y es que, como un dietario, ofrecen pedazos del recorrido de una vida. Pero esta adquiere conciencia de la manera como se produce en los ojos: percibimos siempre trozos de imágenes que, a través de diversos procesos mentales, interpretamos y combinamos con palabras, símbolos y sentidos para reconstruir una totalidad inexistente más allá de los ojos, pero que acabamos creyendo encontrar a través de éstos y a la cual damos los nombres de experiencia, vida, individuo o mundo. De manera semejante, Mes de María (2011) lo componen treinta y un poemas escritos a modo de dietario entre febrero y marzo de 2011, pero referidos al mes de mayo, el mes de María. Quedan, pues, completamente ligados a las vivencias temporales del individuo y de la colectividad, a partir de las cuales se construye un lenguaje visual autoconsciente sobre la experiencia, la fragmentariedad, la percepción y el tiempo (“¿la hora que ves, es la hora que vives?”, pregunta uno de los poemas en relación a estas cuestiones planteadas visualmente). Más recientemente, en el año 2016, Calleja publicaba Álbum 013, que la nota inicial presenta como una selección de las páginas del dietario visual que el autor compuso entre el 13 de mayo y el 4 de septiembre de 2013. Así, se recogen, desde una mirada poética, fragmentos de materiales de los momentos que condicionan una vida: idas al cine, reflexiones, momentos sensuales, viajes, visitas a exposiciones, etc.

Siguiendo esta línea, hoy Calleja nos ofrece Dietario 015, unas anotaciones visuales hechas entre el 15 de mayo y el 20 de octubre de 2015. Retoman todas las cuestiones planteadas en libros anteriores, de manera que se ofrecen como comentario visual autoconsciente a la experiencia de una realidad diversa, dispersa y fragmentada. Son la vida del poeta, vivida en sus ojos convertidos en mente, corazón y acción. Por eso hay una serie de poemas que reflexionan sobre las propias herramientas. “Diumenge, 21 de juny” plantea la compleja relación que hay entre el signo lingüístico y el visual. Son dos lenguajes constitutivamente diferentes, como representa el hecho de que dibujos y palabras aparezcan aislados, enmarcados en recuadros separados. Pero establecen muchas clases de relaciones entre sí: todos recortan y enmarcan una realidad; todos evocan cosas semejantes –nubes, rayas y los colores verde y blanco- sobre un mismo soporte –papeles-; y, de hecho, las palabras no dejan de ser signos visuales –como indica la pincelada que las acompaña en su cuadro. Mediante un mecanismo semejante, “Divendres, 29 de maig”, al presentar el 9 de oros con la fotografía de un objeto que se pude referir a él, dado el contexto del poema, plantea una reflexión sobre la relación entre imagen y objeto y sobre la manera como un contexto puede hacernos cambiar la percepción de una realidad o la interpretación de un signo. Las asociaciones reflexivas, cuestionadoras y críticas de realidades diversas mediante contextos compartidos o formas semejantes es un recuerdo constante en la obra de Calleja que encontramos en poemas como “Dilluns, 22 de juny” o “Dijous, 2 de juliol” y nos hace dudar de las certezas, las clasificaciones y las ideas estables sobre los signos visuales que empleamos habitualmente.

Y es que el poeta visual, a diferencia de las nueve modelos nueve veces cegadas del “Dilluns, 18 de maig”, es capaz de vivir plenamente en ver. Ellas, que son tan solo imágenes, nos ofrecen una falsificación de la vida, un ideal inexistente, una aspiración hacia la nada. Son una máscara. El poeta la denuncia para que veamos más allá. Da amplitud a la simple imagen de moda, la llena de contenido simbólico y la utiliza para crear una realidad profunda –al unir signos de orden diferente: nueve imágenes, la palabra “nine”, que evoca el número nueve, resultante de la suma simbólica de 1+8, el día de composición del poema.

Salta a la vista el origen heterogéneo de los diversísimos materiales que se unen en los poemas de Calleja. Esto muestra cómo continúa otro tour de force característico de la poesía moderna, que se otorgó la función de unificar las experiencias que el hombre común vive de manera completamente disgregada. La poesía moderna busca mostrar la semejanza entre elementos dispares y llegar al corazón de una percepción armónica y total del mundo. Desde su complacencia en el fragmento, la poesía de Calleja señala analogías inesperadas que hacen que trascendamos la percepción habitualmente plana, simplista, directa y, por tanto, escindida de la imagen. Busca, así, alcanzar una totalidad última y completa, como la que parece señalar el “Dissabte, 20 de juny” con una imagen falsamente simétrica que lo incluye todo, “the first & the last”. Al igual que una versión posmoderna del Pantocrátor dentro de la almendra mística y entre el alfa y el omega, es uno de los poemas que muestra claramente los anhelos espirituales de la obra de Calleja. Como se puede comprobar en este libro, está llena de referentes religiosos actualizados, reutilizados y reinterpretados. O, incluso, parodiados, tal como sucede en el humorísticamente irreverente “Divendres, 16 d’octubre”, donde la almendra toma la forma de una vulva ensangrentada en el centro de un texto sagrado latino sobre la virginidad de María. Muy al contrario de la religión tradicional, pues, el poema lleva a la trascendencia a través del amor también sensual.

La infinita dispersión de una realidad cada vez más exclusivamente dependiente del signo visual se unifica en la obra de Calleja con frecuencia mediante la antigua metáfora del viaje –que se hace literal, ya que con sus experiencias en el campo del mail art y con sus diseños de sellos, Calleja ha construido una obra que ha viajado. La encontramos muy claramente presente en el poema “Diumenge, 9 d’agost”. Y es que un dietario es, de hecho, el cuaderno de bitácora de un viaje existencial. Y esto es lo que nos ofrece hoy Calleja mirando siempre hacia delante, tal como manifiesta “Divendres, 5 de juny”, donde las huellas del caminante indican que siempre hay que dejar atrás el ayer para avanzar hacia el mañana.

No hay vida, pues, sin la plena conciencia que nos da la poesía. Y esta no sería posible sin la comunidad ni la tradición. Es por eso que en este libro, como en el conjunto de su obra, Calleja ofrece poemas que se convierten en una clara crítica social sobre la cual se pueda avanzar hacia un arte, una cultura y una vida mejores. “Dimecres, 24 de juny” denuncia unas medidas políticas circunstanciales –por eso lo hace mediante recortes de diario- que, sin embargo, empobrecen terriblemente el conocimiento y, por tanto, la sociedad, la cultura y el individuo. O “DIlluns, 6 de juliol” parece acusar el poder destructor del dinero, las sociedades capitalistas que han exterminado otras formas de organización comunitaria.

Los individuos y las dinámicas culturales en que se encuentran inmersos, además, son los que hacen posible la poesía, también la visual. Esta surge y se desarrolla a lo largo de una serie de procesos históricos ligados a personas concretas que han contribuido a hacerlos posibles. La obra de Calleja está llena de homenajes a estas personas, a aquellos miembros de la tradición de los cuales es fruto y en los cuales encuentra el impulso que le permite avanzar. En esta línea, “Dimarts, 7 de juliol” homenajea a Jaume Vallcorba Plana a partir del logotipo de su editorial, Quaderns Crema, que crece como la luz entre la oscuridad: no estará de más recordar que Vallcorba fue él mismo poeta experimental en los años setenta y que fue, también, estudioso, editor y divulgador de los caligramas de Junoy. “Dijous, 6 d’agost” homenajea al artista Perico Pastor. O bien “DIlluns, 12 d’octubre” recuerda al cántabro Rafael Gutiérrez-Colomer, poeta visual y reconocido activista de la experimentación, sobre todo durante la década de los setenta.

J. M. Calleja es el poeta que vive en los ojos y que hace que nuestros ojos puedan vivir con conocimiento, conciencia y plenitud en un mundo cada vez más visual. Y es que, de hecho, aquello que decimos no lo vemos y hoy necesitamos más que nunca saber ver lo que tenemos delante. Porque, como individuos posmodernos que somos, we are stuff as images are made on.

Prólogo del libro Dietari 015.ACP Pont del Petroli. Badalona 2018